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martes, 25 de octubre de 2011

Colecho, lactancia y Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)

El antropólogo James Mackenna, de la Universidad estadounidense de Indiana, publicó dos estudios en 1997 en la revista Pediatrics. Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres dormidas con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales (EEG), los movimientos de los ojos, el mentón, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojos. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están  sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro.
Los bebés tienen un patrón de sueño distinto al de los adultos. Presentan más y mayores períodos de sueño ligero llamado REM (en inglés Rapid Eye Movement), caracterizado por movimientos rápidos de los ojos. Hay cuatro niveles diferentes de REM, numerados del 1 al 4. El sueño profundo se produce en los niveles 3 y 4. Los bebés pueden experimentar episodios de apnea que pueden durar hasta 15 segundos pero, si el mecanismo automático de la respiración no se dispara, el niño se despierta y reinicia su respiración sin problema alguno. Esto es fácil si se encuentra en un período de sueño ligero, por ello los bebés no duermen profundamente como los adultos. Necesitan estar alerta para mantenerse vivos.
Según Mackenna, el roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva.
La sincronización entre los ciclos de sueño mamá-bebé cuando duermen cerca y comparten la misma cama aumenta la presencia de fases REM en ambos, incrementando así la alerta de la madre y la sensibilidad del bebé a cualquier movimiento de su madre, ayudando a disminuir y corregir los episodios de apnea. El SMSL se presenta más en niños varones, con peso inferior al normal, prematuros, y entre los tres y cuatro meses de edad.


Palabras clave


COLECHO: Dormir junto al bebé, compartiendo la misma cama.



COHABITACIÓN NOCTURNA: Cuando el bebé duerme en la misma habitación que los padres pero no en su misma cama.


SÍNDROME DE MUERTE SÚBITA DEL LACTANTE (SMSL): Se cree que es un fallo respiratorio, una incapacidad del bebé para emerger del sueño (profundo, probablemente) y asumir la respiración después de un episodio de apnea.

El medio y el ambiente de crianza podrían tener relación con el SMSL

En los últimos años, el simple acto de cambiar la posición del niño para dormir ha disminuido significativamente la proporción de SMSL. 
En un principio, los expertos decían que era conveniente poner al bebé boca abajo a fin de que no se ahogara con su propio vómito. Pero la baja incidencia del SMSL en relación con la posición supina aconsejó que los padres acostaran al bebé boca arriba. El cambio fue espectacular. En el Reino Unido se produjo una reducción del 90% de los casos entre 1981 y 1992; en Holanda, Australia y Nueva Zelanda la reducción fue de un 50%. En EEUU fue menor, porque este cambio ha sido menos publicitado y menos aceptado. A diferencia de la postura boca abajo, la postura boca arriba favorece el aumento de las fases de sueño ligero, por lo que es más fácil que el bebé se despierte después de un episodio de apnea.

La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SMSL. En estas culturas, los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta al bebé consigo, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además, el bebé se mueve con mayor libertad. 
La alimentación materna, por sí sola, también protege frente al SMSL, porque la lactancia nocturna frecuente combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta. Naturalmente, las madres no eligen la posición supina porque evite el SMSL, sino porque les parece natural. 
Algunos estudios han demostrado que el colecho es una práctica que puede aumentar la incidencia de SMSL, pero sólo en determinadas circunstancias, tales como: 

  • Que la madre sea fumadora y haya fumado durante el embarazo. 
  • Que los padres consuman alcohol o drogas. 
  • Que el colecho se produzca en condiciones de hacinamiento. 

Es difícil globalizar el concepto de que el colecho es una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo con excepción de los países industrializados, aunque era lo habitual hasta el siglo XIX. 

Conclusiones:

Estudios científicos demuestran que el contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene beneficios, que incluyen:
  • Despertares sincronizados entre ambos
  • Una mejor estabilidad cardiorespiratoria y oxigenación de los niños
  • Menores episodios de llanto
  • Mejor termorregulación
  • Mayor prevalencia y duración de la lactancia materna
Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del SMSL. 
Al facilitar la lactancia materna, el colecho ayuda a prevenir el SMSL. 
El colecho en sí mismo, así como la cohabitación nocturna, sincronizan los ciclos de sueño madre/bebé,  por lo que previenen el SMSL. 
El colecho no aumenta la incidencia de SMSL, salvo quizás en circunstancias muy especiales (madre que fume durante el embarazo y en presencia del bebé, bajo el efecto de drogas o somníferos, en condiciones de hacinamiento). 

Recomendaciones:

En base a los resultados de los estudios citados, es importante que las madres reciban información adecuada que les permita tomar decisiones conscientes y responsables sobre la crianza de sus hijos.
Por ello deberían ser informadas sobre:
Las medidas preventivas del SMSL y de los factores de riesgo potenciales.
Las ventajas del colecho y la lactancia prolongada, siguiendo las recomendaciones de la OMS y la UNICEF.
El hecho de que los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que son lo bastante maduros para reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.

Apéndice: El sueño en distintas culturas 

La incidencia más baja de SMSL ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón y Hong Kong, donde el colecho está incorporado culturalmente desde antaño. También cabe mencionar la baja incidencia del SMSL respecto al resto de la población en algunas áreas de Londres habitadas por inmigrantes de Bangladesh, que conservan la costumbre de colechar.
Las autoridades de Nueva Zelanda recomiendan oficialmente que, al menos durante el primer año de vida, los niños duerman en la habitación de sus padres, aunque sea en su propia cuna, a partir de los estudios realizados por Mitchell y col. (Lancet 1996; 347:7), que muestran una clara reducción de SMSL en relación con el colecho. 
La mayor tasa de muertes por SMSL se da en Estados Unidos: dos de cada 1000 nacidos con vida (casi uno por hora). Estados Unidos es uno de los países occidentales en los que existe más rechazo cultural hacia la práctica del colecho.

Fuente: albA LM

viernes, 15 de abril de 2011

LACTANCIA MATERNA --Obstrucción, mastitis y abseso--

Obstrucción mamaria

Se trata de la obstrucción de algún conducto.

¿Qué se siente?

Una obstrucción se siente como un bulto duro y doloroso en algún cuadrante de una mama.  La zona más habitual donde suele ocurrir es en el cuadrante superior que toca a la axila. Puede acompañarse de febrícula y malestar pero si el bulto no está caliente y rojo, y no hay fiebre mayor de 38. 5 º C, no es mastitis, es simplemente una obstrucción, y se puede tratar fácilmente.
Suelen aparecer por un defecto de drenaje de la leche. Por ejemplo si el bebé está mamando con mucha frecuencia y de repente mama mucho menos. Un momento en que puede suceder es cuando se introduce alimentación complementaria, si la disminución de la succión por parte del niño es importante.
Este es uno de los motivos por el que es mejor dar el pecho antes de la comida, y empezar por pocas cantidades.
 
¿Qué hacer?

Se suele solucionar fácilmente aplicando estos pasos:
  1. Antes de la toma aplicar calor local: Con esterilla eléctrica, secador de pelo, paños calientes y húmedos, la ducha,  todo vale mientras se caliente la zona.
  2. Masajear la zona durante unos tres minutos, con un cepillo de pelo de bebé o de dientes suave,  con movimientos redondos, y en dirección al pezón.
  3. Colocar el niño a mamar, de manera que la barbilla quede justo encima, o por lo menos en dirección a la obstrucción. Esto se hace por que la zona de pecho que queda mejor drenada es la que queda situada bajo la barbilla del bebé.Por ejemplo, si la obstrucción es en el cuadrante superior externo del pecho (tocando a la axila), la posición será en rugby (el niño por debajo del brazo, sus pies salen por detrás de la espalda, y su cabeza descansa sobre tu mano).
  4. Si te queda una mano libre, masajea la zona en redondo y hacia el pezón ,  mientras el niño mama.
No se sabe por qué mecanismo, pero se ha observado que la lecitina de soja ayuda a prevenir las obstrucciones de repetición. La lecitina de soja es un complemento dietético y ayuda a mantener normales las cifras de colesterol en sangre.  Será suficiente con tomar tres cucharaditas de café al día de este producto.
Procura que mame más veces y más rato de ese pecho, y ves cambiando de posición, normalmente en 24 horas más o menos habrá desaparecido, a menudo con que el niño mame dos veces en posición que facilite el drenaje, es suficiente.

Mastitis

¿Qué se siente?

Si de repente tuvieras temblores, fiebre más alta de 38´5º C (menos no se considera mastitis), malestar importante, sensación de debilidad, y una zona de un pecho  dura y redondeada,  muy caliente y roja, sería una mastitis. Al mismo tiempo la mastitis da como síntomas astenia y decaimiento importantes. La madre no se siente capaz ni de sostener su bebé en brazos.

Una mastitis es una obstrucción que se ha infectado. Normalmente ocurre en un solo pecho y en un solo cuadrante.
Existen otras manifestaciones de mastitis como sensación de quemazón, dolor intenso y pinchazos al amamantar sin llegar a tener fiebre. Tanto el primer tipo de mastitis que describimos al principio de este párrafo como el descrito ahora se deben a una alteración microbiana de la leche materna.
La leche humana contiene muchos tipos de bacterias conviviendo en armonía que forman parte de la inmunidad de la leche. En determinadas situaciones es posible que algunas cepas crezcan de manera excesiva y hagan desaparecer al resto. Esto puede causar una mastitis ya sea con cuadro típico de fiebre alta y zona roja caliente y dolorosa o  bien con cuadro de dolor intenso de pezones al amamantar sin fiebre. En este informe haremos referencia a la mastitis convencional con cuadro febril. Si quieres más información sobre otros tipos de mastitis consulta nuestro informe sobre dolor de pezones causado por una infección.

¿Qué hacer?

Seguir las mismas pautas que para la obstrucción y además:

Tu médico te recetará un antibiótico adecuado, compatible con la lactancia. Sigue el tratamiento hasta el final, aunque los síntomas desaparezcan en pocas horas, pues una mastitis mal curada puede acabar en un abceso. El médico te recetará también algún anti-inflamatorio, o antipirético para el dolor y la fiebre.

A pesar de ser una infección, tu leche no le hará ningún daño a tu hijo. Es muy importante seguir dando de mamar del pecho afectado, pues dejar de amamantar podría facilitar mucho que se desarrollara un abceso. Notarás que la retención de leche dispara la fiebre, por ello es importante mantener el pecho blandito. Puede ser de ayuda un sacaleches si después de amamantar el pecho todavía está duro.

Cuando hay una mastitis la leche se vuelve algo salada en el pecho afecto y algunos bebés lo rechazan. En ese caso es importante drenar con un sacaleches.

Es importante hacer reposo durante unos días, y para ello será necesario tener el apoyo de la familia. A menudo, detrás de  una mastitis,  hay un fuerte agotamiento de la mamá, o quizás  fuertes tensiones familiares, y tener una mastitis es una manera que tiene nuestro cuerpo de llamarnos la atención,   y de hacer que miremos un poquito  por nosotras .

Abceso mamario

Tras una mastitis mal curada la zona roja caliente y dolorosa que había en el pecho se muestra dura externamente, pero fluctuante a la palpación, con la piel muy roja tensa y brillante. Es frecuente que ya no hay fiebre o solo febrícula  y la madre se sienta algo mejor de estado general, pero el dolor es mayor.

La ecografía puede resultar útil en el diagnostico y tratamiento del abceso mamario. Es posible puncionar  con aguja guiada por ecografía y  colocar un cateter de drenaje con buen resultado. Aunque la actuación actual más frecuente es abrir y drenar en quirófano bajo anestesia general dejando un drenaje que se va retirando poco a poco manteniéndose durante varios días.

Sigue siendo importante que el niño mame, porque si se retiene leche empeora el cuadro.  Para ayudar puedes pedir que en lo posible la incisión esté lo más alejada posible del pezón y la areola.

Varias madres que han venido a nuestros grupos han seguido amamantando tras tener y superar un abceso mamario.

Fuente: ALBA

jueves, 17 de marzo de 2011

Lactancia materna y sexualidad



Para  entender el cambio tan grande que supone el parto en la vida sexual de una mujer, conviene tener en cuenta lo que ocurre durante la gestación.

La sexualidad durante el embarazo:

Durante la gestación no existe peligro alguno por mantener una vida sexual activa, excepto en el caso de que la gestante sufra hemorragias o que haya roto la bolsa de las aguas.
El importante aumento de estrógenos y progesterona que se produce durante el embarazo hace que zonas erógenas como los genitales externos y los pechos estén mucho más irrigadas e inervadas y que su tamaño aumente, lo que conduce a un incremento importante de la sensibilidad. Por lo general, se produce un aumento de la libido (deseo sexual) y una mayor facilidad para alcanzar el orgasmo.
Cuando una mujer embarazada se excita, aumenta el volumen de sangre con oxígeno que llega a toda la pelvis. Ello se traduce en una “merienda” extra para el bebé intrauterino, al que también le llegarán buenas sensaciones transmitidas por sustancias químicas transmisoras de placer y endorfinas.
Tener una vida sexual activa durante el embarazo también ayuda a que el cérvix esté más maduro, blando y entreabierto para el parto.
Pero no sólo de hormonas vive la libido, y los expertos coinciden en que el cerebro es el máximo creador o destructor de deseo sexual.
Ello puede explicar que algunas mujeres sufran precisamente un descenso de libido durante el embarazo aunque físicamente todo esté preparado para lo contrario.
En general, aquellas mujeres que viven los cambios en su cuerpo con alegría, que se ven guapas y radiantes en el espejo, suelen tener también una vida sexual más activa durante su gestación. En cambio, aquellas mujeres que no se gustan embarazadas y se ven a si mismas como deformes no viven bien su sexualidad en el embarazo.
Las reacciones de los hombres también son diferentes: a algunos, tanta curva y redondez les dispara la libido. A otros, en cambio, el miedo a dañar a su mujer o al bebé les puede y notan un descenso en su deseo sexual.

Todo cambia cuando nace el bebé:

Pero todo cambia en el posparto, cuando la libido baja hasta cotas insospechadas en la mayoría de mujeres. De hecho, ninguna hembra mamífera se pone en celo durante la lactancia; sus pretendientes lo perciben por el olor y ni se acercan. Las únicas especies mamíferas que mantienen relaciones sexuales durante el periodo de lactancia son los humanos y los canguros. En realidad, este descenso del interés sexual por parte de la hembra es una ventaja evolutiva, una reacción que la naturaleza ha desarrollado para preservar el interés de la madre por su cría recién nacida.

Causas hormonales:

La causa más importante es hormonal. De tener cifras astronómicas de estrógenos y progesterona segregadas por la placenta, tras el alumbramiento nos quedamos a cero de esas hormonas. En cambio, segregamos prolactina, que es una hormona antagonista de las que hacen tener libido y ser fértil: estrógenos, progesterona y testosterona.
La mujer que amamanta, durante los primeros 6 meses está  hormonalmente en una situación parecida a la menopausia. Por eso aparecen signos comunes a la misma, como sequedad vaginal y sofocos de calor.

Causas físicas  y la influencia del parto:

Al factor hormonal se suman otros, como el sueño y el cansancio que suelen tener todas las mujeres ―y también los hombres― que están criando a un bebé.
Cuesta mucho encontrar un momento para las relaciones sexuales, y cuando éste aparece es muy posible que el bebé lo interrumpa con su llanto.
El parto tiene una influencia muy grande en la sexualidad de una mujer. Dar a luz es un suceso muy impactante e intenso. Después de haber tenido sensaciones tan fuertes e intensas en la vagina durante el nacimiento, después de haber sentido en muchos casos un dolor importante durante días o semanas en ella debido a una episiotomía, por ejemplo, es difícil cambiar el “chip” y empezar a pensar que ahora tenemos que sentir placer por esa misma vía.
A menudo, la episiotomía causa dispaurenia (relación sexual dolorosa) a largo plazo.
En estas situaciones, es mejor postponer las relaciones sexuales con penetración. Se puede practicar el sexo sin penetración de forma muy variada, y las caricias cobran especial importancia en esta etapa. Usar un lubricante o aceite vegetal para combatir la sequedad vaginal, tener paciencia, cariño y respeto es lo mejor.
Aquellas mujeres que han tenido un parto natural, poco intervenido y  sin traumatismos vaginales posiblemente no tengan problema alguno para reiniciar relaciones sexuales, y también es posible que su libido no baje tanto. 
En todo caso, aunque se siga dando el pecho, alrededor de los 6 meses la prolactina ya no alcanza valores tan altos como en el posparto inmediato, pues la producción de leche deja de ser un fenómeno endocrino (controlado por las hormonas) y se mantiene gracias a la succión y vaciado frecuente de los pechos. Los niveles basales de estrógenos, progesterona y testosterona vuelven a subir, y también la libido empieza a recuperarse.

¿Y la parte emocional?

Después del parto, la madre ha creado un vínculo intenso con el bebé, las endorfinas segregadas a raudales durante el parto han creado una especie de nube de amor en la cual sólo entran el recién nacido y la madre. Casi toda la energía sexual y afectiva de ésta se dirigen hacia el recién nacido en una relación perfecta de amor mutuo.
En el posparto, la mayoría de madres necesita el amor, afectividad y protección por parte de su pareja. Quieren abrazos y palabras de cariño, pero no les apetece practicar el sexo. El padre puede malinterpretar la demanda de cariño con demanda de sexo, y sentirse mal al ser rechazado. La madre puede intentar solucionarlo evitando el contacto físico y no demandando más cariño. El padre puede reaccionar pensando que la culpa es del bebé, pues desde que nació su mujer ya no es la misma, se ha vuelto distante y el bebé la tiene totalmente absorbida. 
En estos casos, el posparto se convierte en una auténtica prueba de fuego para la pareja. 
Para superarla, es crucial la comunicación. Él debe saber que existen unos factores físicos y emocionales importantes que hacen que su mujer no sienta deseo sexual, pero que le sigue amando y necesitando más que nunca. Y ella debe saber que él quizás se siente solo y excluido de la nube de amor, quiere ayudar y no sabe cómo hacerlo. El padre puede abrazar y dar cariño sin esperar sexo a cambio, y muy posiblemente ello conduzca a mejorar la relación, y por tanto a aumentar el deseo sexual de su mujer.
También es frecuente que las madres lactantes rechacen la estimulación de los pechos durante la relación sexual, es como si quisieran reservarlos sólo para su bebé.
Debido a la oxitocina que la madre segrega durante el orgasmo, algunas mujeres pueden tener un reflejo de eyección con salida de leche. 

¿Es normal sentir placer sexual mientras se da el pecho?

Algunas mujeres experimentan placer mientras dan el pecho a sus hijos, lo que puede generarles un gran desconcierto e incluso sentimientos de culpa. El tabú del incesto es muy fuerte, y cualquier sensación sexual directamente relacionada con los hijos se interpreta por lo general como algo que debe reprimirse. Pero no hay que perder de vista que la lactancia, al igual que el embarazo, forma parte del ciclo sexual y reproductivo de las mujeres, y el baile hormonal que se produce cuando el bebé succiona el pezón de su madre bien puede desencadenar sensaciones de placer físico. No es de extrañar que así sea. Al fin y al cabo, la naturaleza siempre se ha asegurado de que todas aquellas actividades que son imprescindibles para el mantenimiento de la vida (comer, reproducirnos, dormir) nos resulten sumamente placenteras. La lactancia no es una excepción, y en condiciones normales amamantar es una experiencia muy agradable para ambos, madre e hijo. Algunas mujeres, además, pueden llegar a experimentar sensaciones más intensas e incluso excitación sexual. Saber que es algo perfectamente normal, aunque no demasiado frecuente, puede ayudar a que disfruten de esos momentos sin temor. 

En la edad Media era peor….

En la edad media se consideraba impuro mantener relaciones sexuales con una madre lactante, puesto que se pensaba que el semen podía contaminar la leche. Por ello, los maridos de las clases pudientes pagaban una nodriza. De ese modo, podían tener acceso carnal a su mujer a las pocas semanas del parto y éstas tenían a menudo un hijo cada año durante toda su vida.reproductiva.

Fuente: ALBA

jueves, 10 de marzo de 2011

El bebé sabe como prenderse al pecho

Queridas mamis, hoy les dejo un video explicativo muy interesante sobre el agarre al pecho... 

Espero que les sea útil


Gracias a Mar por la Info!!

miércoles, 2 de marzo de 2011

Suplementar el pecho con leche extraída u otra

Una madre puede tener razones diversas para decidir dar a su hijo leche materna extraída. Las más habituales pueden ser:
  • En caso de separación madre - bebé, al no poder amamantarlo directamente o solo en algunas ocasiones, como puede ser el caso de bebes ingresados en el hospital por enfermedad, prematuridad o bajo peso.
  • Si el bebé succiona con debilidad o de forma ineficaz y no es capaz de alimentarse por sí mismo de forma adecuada.
  • Si el bebé es incapaz de agarrar el pecho o lo rechaza.
  • Si el bebé está muy dormido y tiene poco interés por alimentarse.
  • Si el bebé ha perdido más peso del habitual tras el parto o le cuesta recuperarlo.
  • Si se ha dejado de amamantar o se han introducido otros suplementos en la dieta del niño y se quiere volver a la lactancia materna exclusiva (relactar).
  • Si se quiere inducir una lactancia.
  • Para conciliar la vida familiar y laboral.
  • Por motivos personales, como puede ser, por ejemplo, que la madre tenga que realizar alguna gestión o salir a cenar con la pareja y prefiera no llevarse al niño.
Cómo dar al bebé la leche materna extraída
Aunque el objetivo de este dossier es comentar las distintas opciones disponibles para dar a un bebé suplementos de leche materna extraída, las técnicas a utilizar son igualmente aplicables a cualquier otro tipo de suplemento que tenga que darse por causas médicas u otras.
Pero si es posible, para suplementar siempre es recomendable considerar como primera opción  la propia leche de la madre porque de este modo se facilita la estimulación del pecho y la producción de leche.
El uso de biberones
En nuestra cultura, los biberones son unos utensilios hacia los que existe una predisposición bastante generalizada a su uso y consumo, hasta el punto de que puede parecer que es imposible criar a un hijo sin utilizarlos. Sin embargo tienen muchos inconvenientes que los convierten en los menos recomendables para utilizar, especialmente en el caso de madres lactantes.
Tanto OMS como UNICEF desaconsejan su uso general por diversas razones, entre las que destacan el hecho de que el biberón facilita la contaminación bacteriana, da una falsa impresión a los padres se seguridad alimentaria, es antiecológico y puede ser factor de riesgo para diversas enfermedades de los niños (infecciones de las vías respiratorias, morbidad por déficit de atención, caries, estrés, etc.). Todos estos inconvenientes son referidos al uso del biberón en sí mismo, independientemente de su contenido.
En el caso de la lactancia materna existe, además, gran cantidad de evidencia científica que demuestra que el uso del biberón representa otros inconvenientes añadidos:
  • Provoca lactancias mas breves.
Especialmente si se introduce de forma muy temprana. Cuanto más pequeño es el bebé al que se dan suplementos con biberón, más fácil es que surjan problemas que lleven al abandono de la lactancia materna.
  • Provoca el “Síndrome de Confusión de Pezón”.
La succión del pecho y del biberón es distinta y muchos bebés pueden confundirse y pretender mamar del pecho colocando labios y lengua como si se tratara de un biberón, lo que puede ocasionar lesiones en el pezón, tomas ineficaces y rechazo del pecho. Es habitual ver que estos bebés empiezan “a pelearse con la teta” hasta rechazarla definitivamente. Cuanto más prolongado es el uso del biberón mayor es el riesgo de confusión.
  • Provoca pérdida de confianza por parte de los padres.
Está documentado que muchas familias adquieren una creciente relación de dependencia del biberón y pueden sentir mucho temor a dejar de usarlo. La madre, especialmente, puede empezar a padecer ansiedad sobre la cantidad y calidad de su leche y una menor confianza en sí misma y en su capacidad de amamantar.
Es cierto que estas situaciones no tienen porque darse en todos los casos, pero su incidencia es lo suficientemente alta como para recomendar mucha prudencia en el uso de biberones, ya que es imposible prever lo que va a suceder. Como se suele decir, es mejor “prevenir que curar”.
De todas formas, eliminando su uso y con información y apoyo adecuados, se puede volver a establecer la lactancia materna en el supuesto de que haya surgido alguno de estos problemas (Ver enlace sobre Como Relactar o Inducir una Lactancia).
Si no hay  más remedio que suplementar con biberón. Si no hay otro método y hay que dar la leche al bebé por esta opción siempre es mejor utilizar el Método Kassing.

Este método recrea las condiciones  más parecidas al pecho, en cuanto a esfuerzo, estimulación y enganche se refiere. Ayuda a preparar al bebé para  la   vuelta al pecho.
Nos hace falta:
  • Una tetina base estrecha.
  • Que la tetina sea larga  (18 mm- 2cm): para estimular punto “S”  se encuentra entre el paladar blando y el duro.
  • Que la tetina sea blanda, así es  más  parecida al pezón.
  • Que sea de las clásicas, es decir,  de las redondas por todos los lados. Evitar las anatómicas puesto que no crean  una succión más fisiológica.
  • El niño debe estar sentado, en un ángulo de  90º No recostarlo imitando las posturas al pecho.
  • Hay que dar el biberón lo más horizontal posible para evitar gravedad y crear así un flujo más lento de leche que el bebé pueda regular.
  • Estimular el  reflejo de  búsqueda tocando las mejillas, los  labios la nariz y meter tetina entera cuando esté la boca bien abierta.
  • Es el niño el que controla la  velocidad y cantidad que desea tomar.
  • Dejar que haga 5-6 succiones y sacar de la boca como  el tapón de una botella de cava.
  • Iniciar de nuevo el proceso estimulando el reflejo de búsqueda, repetir hasta que el niño  se duerma o no quiera más leche.
Otras técnicas de alimentación 
Existen distintas técnicas para dar suplementos a los niños evitando usar biberones, todas ellas compatibles con la lactancia materna y sin riesgo de provocar confusión en la succión de los bebes y otros posibles problemas.
La elección de uno u otro método dependerá de las circunstancias y de las preferencias tanto de la madre como del niño.
No es lo mismo dar un suplemento ocasional o por un periodo corto de tiempo que por periodos más prolongados. Ni que lo haga la madre, el padre, otro miembro de la familia o alguien de fuera, como un profesional de la salud o la empleada de una guardería. 
La razón detrás de la decisión de suplementar también puede marcar las diferencias. No es lo mismo si la madre simplemente tiene que salir o volver a trabajar, que si se trata de alimentar a un bebe prematuro, adoptado o con problemas de succión.
Además, del mismo modo que una persona se puede sentir más cómoda utilizando un método u otro, los niños también pueden tener sus preferencias al respecto que, además, pueden variar con la edad. No es lo mismo dar suplementos a un recién nacido que a un bebé más mayorcito.
Por tanto, es importante conocer los distintos métodos para poder elegir el que mejor se adapte a cada caso.
Como recomendación general (salvo en el caso del relactador), al administrar cualquier suplemento a un niño, es conveniente que no esté reclinado sino incorporado, sentado en posición vertical o semivertical.
En la gran mayoría de casos, no es necesario esterilizar los recipientes, sino que basta con lavarlos bien con agua caliente y jabón.
También es importante evitar la técnica incorrecta de verter la leche dentro de la boca del niño en vez de dejar que éste la sorba o la beba a lengüetadas.
  • Recipientes tradicionales
En Europa, Asia y África se emplean recipientes especiales para alimentar a los lactantes. Los más recomendables son los que no tienen ni picos ni tapas, ya que se pueden limpiar sin dificultad. Un ejemplo admirable de recipiente de esa índole es el paladai, un receptáculo acanalado que se usa hace tiempo en la India.
Actualmente ya es posible encontrar comercializados paladais específicamente diseñados para la alimentación de bebés. Se usan sobretodo en el caso de bebés prematuros o de bajo peso.
  • Alimentación con cuchara o recipientes-cuchara
La alimentación con cuchara puede resultar útil como práctica transitoria para que los padres aprendan a dar leche a sus hijos en cantidades pequeñas. También para bebés mayorcitos que pronto van a iniciar la introducción de la alimentación complementaria. 
Sin embargo, la alimentación con cuchara es un proceso lento, y existe el peligro de que las personas a cargo de la alimentación de los niños se impacienten  y que los niños escupan la leche por falta de coordinación o por mala técnica del adulto.
Una alternativa mucho más eficaz es uso de recipientes-cuchara. Se trata de un cilindro, donde se introduce la leche extraída, que incluye una válvula y un reservorio de silicona con el borde contorneado para poder ser utilizado aún en las bocas más pequeñas y que actúa a modo de “cuchara”.
Por la facilidad de su uso y su parecido al biberón suele ser una buena alternativa, especialmente si la persona que alimenta al niño es una abuela o alguien de fuera reacia a utilizar otros métodos que perciba como más “raros”.
  • Alimentación con taza o vaso
La alimentación con taza o vaso ordinario resulta conveniente tanto para los niños prematuros como para los nacidos a término. En muchos casos, los bebés pueden ser alimentados directamente con taza cuando llegan a la edad de 30 semanas de gestación. 
Aunque las tazas o vasos de menor diámetro pueden reducir el peligro de derrames, en muchos sitios se utilizan las tazas de té ordinarias. Se trata de utensilios que se consiguen fácilmente y a bajo costo, y además en prácticamente todos los hogares hay alguna taza, vaso o copa, o un cuenco de superficie lisa, que puede utilizarse para alimentar a los lactantes.
También se pueden adquirir vasos comercializados específicamente para la alimentación de los bebés.
Para usarlos conviene apoyar la taza o vaso sobre los labios del bebé, de forma ligeramente inclinada de modo que la leche apenas alcance a tocar sus labios mientras la taza o vaso descansa apoyado sobre su labio inferior con los bordes tocando la parte externa de su labio superior.
Los bebes con bajo peso suelen llevar la leche a su boca con la lengua, mientras que los bebés a término o mayores la succionan.
  • Alimentación con jeringa y técnica del dedo-jeringa
Para bebés prematuros o de pocas semanas, alimentarlos con jeringa puede ser una muy buena alternativa. En estos casos conviene encontrar una jeringa que se pueda manejar con comodidad con una sola mano y que a la vez tenga la mayor capacidad posible para evitar rellenarla demasiadas veces.
Se puede hacer utilizando únicamente la jeringa y vertiendo la leche sobre la lengua del bebé para que éste la vaya ingiriendo, nunca hay que introducir la jeringa dentro de la boca ni verter allí su contenido. Si la cantidad a suplementar es poca también se puede hacer con un cuentagotas.
Algunas madres han comentado que por este sistema se les derrama leche fuera de la boca del bebé, para evitarlo es muy útil utilizar la técnica del dedo-jeringa.
Consiste en introducir dentro de la boca del niño un dedo limpio de forma que se haga una ligera palanca, apoyando el dedo en la zona alveolar superior y desplazando la mandíbula inferior hacia abajo. Conviene verificar que la posición de labios y lengua sea la correcta. Habitualmente el niño empezará a “mamar” del dedo en posición correcta, colocará la lengua debajo del dedo y lo succionará haciendo presión hacia arriba, con los labios bien evertidos.
A continuación, con la otra mano se apoya la punta de la jeringa sobre el labio inferior del niño, en el hueco entre el dedo y la comisura de la boca, y lentamente se va vertiendo la leche, apuntando la jeringa ligeramente hacia abajo, de modo que el niño se la va comiendo mientras sigue succionando el dedo.
Al introducir el dedo es importante no sobrepasar nunca el primer tercio de la lengua.
Este sistema de alimentación es muy rápido y eficaz. Está especialmente indicado en el caso de bebés que hayan desarrollado el “Síndrome de Confusión de Pezón” ya que el uso del dedo sirve asimismo para realizar un ejercicio de fisioterapia de la succión, controlando la correcta posición de labios y lengua, manteniendo su boca abierta y enseñando al bebé la forma correcta de succionar. 
Un posible inconveniente es que, para realizarla, se necesitan las dos manos por lo que es imposible hacerlo y sujetar al bebé al mismo tiempo. O bien se hace entre dos personas, una que sujeta al niño y otra que lo alimenta, o bien hay que apoyar previamente al bebé sobre una superficie inclinada (sobre cojines, gandulita, etc.), con todo su cuerpo bien apoyado y seguro.
  • Alimentación con relactador
El relactador consiste en un recipiente que la madre se cuelga alrededor del cuello y del cual, a través de una válvula, salen dos sondas que se adhieren a cada seno llegando la punta de cada sonda al extremo de cada pezón. Los tubos son pequeños y suaves y pasan desapercibidos por el bebé.
Está especialmente indicado en el caso de procesos de relactación o de inducción de la lactancia. También sirven para animar a bebés reacios a succionar, para que se prendan del pecho, ya que con relactador el  alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran.
Puesto que el bebe toma la leche del relactador al mismo tiempo que mama, se consigue estimular la producción de leche de la madre y se evitan problemas de confusión de succión. 
Las sondas pueden tener distintos diámetros, por lo que la leche fluye en mayor o menor cantidad según convenga. A menudo se empieza por la más amplia y, a medida que se va relactando, se van utilizando sondas cada vez más estrechas, para que el bebé cada vez tenga que hacer un mayor esfuerzo para alimentarse.
A no ser que se suplemente por este sistema a dos bebés a la vez, habrá que pinzar una de las sondas mientras se utiliza la otra, para que no se derrame la leche.
Conviene limpiar el recipiente y, sobretodo las sondas, inmediatamente después de utilizarlas, ya que si la leche llega a secarse dentro, puede ser un problema eliminarla.
Algunas madres han comentado que el relactador les permitía ahorrar tiempo, al poder amamantar y suplementar a la vez. Otras comentan que las tomas son muy largas, especialmente al principio de la relactación, y también que no siempre es fácil ni rápido “cogerle el truqui” al manejo del relactador, aunque también es cierto que se mejora con la práctica.
También hay bebés que se enganchan al sistema de los relactadores  y aprenden a utilizar las  sondas como pajitas y obtienen así un flujo de leche constante. Si se observa que el bebé hace esto, hay que ir interrumpiendo el flujo de leche (pinzando la sonda) para que el bebé  no se acostumbre y succione de manera correcta.


Fuente: alba

martes, 22 de febrero de 2011

Lactancia y reincorporación al trabajo

Para poder trabajar sin dejar de amamantar la madre necesita primordialmente:
  • Información: Saber como.
  • Confianza: En sí misma y en sus derechos.
  • Apoyo: Sobretodo de sus iguales, ya que le va a resultar muy difícil, aunque no imposible, seguir adelante si a su alrededor (pareja, familia, amigos, conocidos,...) continuamente la instan a renunciar.

Lactancia y trabajo remunerado: ¿Cómo puede hacerse?

Todo dependerá de las circunstancias propias de cada madre como son:
  • Quien cuida al niño en ausencia de la madre
  • Edad del niño.
  • Lugar y horarios de trabajo.
  • Preferencias personales de cada madre
¿Quien cuida al niño en ausencia de la madre?

Los bebés necesitan una atención individual. Si no puede estar con su madre, lo mejor es que esté con su padre, los abuelos u otros familiares, o con una canguro de confianza.

La guardería es el último recurso, especialmente antes del año. Normalmente cogen muchos virus y si hay más de 3 niños por cuidadora, es difícil que reciban atención suficiente. En este caso, más que nunca, la lactancia materna ayuda a las madres a restablecer el contacto.

¿Qué edad tiene el niño?

La OMS/UNICEF recomiendan que el ideal de alimentación infantil es que todos los bebés tomen lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y sigan siendo amamantados, tomando además otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de 2 años y durante tanto tiempo como la madre y el niño así lo deseen.

Si la madre esta interesada en seguir estas recomendaciones, pero debe incorporarse al trabajo remunerado antes de los seis meses, habrá que buscar técnicas para que el niño siga tomando leche materna, bien directamente o mediante leche materna extraída.

Si por cualquier razón esto no es posible, siempre se puede ofrecer la alimentación complementaria a los 4 meses de modo que en ausencia de la madre el bebé tome alguna papilla. Antes de los 4 meses todos los bebes deberían tomar únicamente leche.

Hasta que el bebé tenga 9 meses todas las madres disponen de una hora (o dos medias horas) de permiso con sueldo por lactancia durante la jornada laboral que puede utilizarse para amamantar directamente o para extraerse la leche.

Lugar y horarios de trabajo

A menudo compatibilizar lactancia y trabajo remunerado requiere elaborar un plan personalizado.
No es lo mismo si la madre trabaja cerca o lejos de su domicilio. Si tiene jornada completa o reducida. Si la jornada es intensiva o partida. Si dispone en su ámbito laboral de espacios adecuados para amamantar directamente a su hijo o no. Pero sean cuales sean las circunstancias siempre será posible encontrar la fórmula que mejor se adapte a cada caso, después de todo, como el pecho no tiene horario se adapta perfectamente a cualquier horario de trabajo.

Preferencias personales de cada madre
Se suele decir que cada niño es un mundo pero cada madre también lo es. Algunas son auténticas entusiastas de los sacaleches, a otras simplemente no les apetece usarlos. Unas valoraran positivamente que alguien les acerque a su hijo al trabajo, otras preferirán salir ellas para amamantarlo en otro lugar. Todas las opciones son respetables y conjuntamente con los otros parámetros determinarán la mejor estrategia en cada caso.
La lactancia directa
Una opción posible es simplemente mantener la lactancia directa y para ello bien la persona a cargo del bebe puede acercarlo al trabajo de la madre para que ella lo amamante allí o bien la madre puede salir del trabajo para amamantarlo en casa, en la guardería o en algún otro lugar.

Los niños de más de tres meses ya maman con mucha rapidez por lo que la hora o dos medias horas de permiso por lactancia pueden ser suficientes en muchos casos.
La lactancia mediante leche extraída
Si la madre esta interesada en seguir las recomendaciones de la OMS y el UNICEF pero la lactancia directa le resulta inviable, puede recurrir a sacarse la leche para que su hijo se alimente en su ausencia con leche materna extraída hasta que llegue el momento de introducir otros alimentos.

Algunas madres prefieren extraerse la leche en casa aunque posiblemente lo más práctico será extraérsela en su ámbito laboral ya que la producción estará establecida y cuando el niño deje de mamar (al no estar presente) a la madre le resultará rápido y cómodo, además de ayudarla a prevenir posibles problemas como obstrucciones o mastitis, aprovechar la hora o dos medias horas de reducción de jornada por lactancia para sacarse la leche.

Para ello va a necesitar:
  • Un buen sacaleches, preferiblemente minieléctrico por su mayor rapidez y comodidad.
  • Una neverita de playa con bloque de hielo o similar.
  • Recipientes para transportar la leche que pueden ser específicos, cualquier recipiente de uso alimentario con tapa, o bien potecitos para análisis limpios pero no estériles.
  • Un lugar mínimamente limpio, reservado y con una toma de corriente aunque si fuera necesario esos sacaleches también pueden funcionar con pilas (despachos, archivos, lavabos, trastiendas, etc...).
La idea es que la madre amamante a su hijo directamente antes de dirigirse a su trabajo remunerado y en cuanto regrese, así como todo el tiempo que este con él. La leche extraída en el ámbito laboral y transportada en la neverita se pone en el frigorífico cuando la madre regresa a casa y servirá para que al día siguiente la persona que lo cuide alimente a su hijo mientras ella está ausente, preferiblemente evitando el uso de biberones y recurriendo a otros utensilios como cuchara, vaso, etc...

Las madres que lleven a sus hijos a la guardería puede llevar también los potecitos de leche extraída en otra neverita con hielo para que se los den allí. La manipulación de la leche no requiere ninguna técnica complicada, puede calentarse rápidamente poniendo el potecito en un recipiente con agua caliente, una vez retirado del fuego.

Durante los fines de semana la madre puede volver a amamantar a su hijo directamente lo cual facilitará el mantenimiento de la producción.

Adelantar el ofrecimiento de alimentos complementarios

Si la madre no puede o no desea amamantarlo directamente o extraerse leche, puede optar en función de la edad del niño (mas de 4 meses) por adelantar la introducción de la alimentación complementaria.

Las papillas tienen la ventaja de que se administran con cuchara y además suelen dar menos problemas de alergias que la leche de vaca para bebés (de ahí la importancia de mantener la lactancia materna al menos los primeros 4 meses). Habrá que recurrir eso sí a alimentos saludables con poco potencial alergénico.

Si se opta por introducir temporalmente leche de fórmula (bebes de menos de 4 meses) sería aconsejable prescindir igualmente del uso de biberones, para prevenir que el niño rechace después el pecho, y recurrir a los sistemas alternativos (vaso, cuchara, ...). Cuando el niño acepte ya las papillas se puede sustituir en primer lugar la leche de vaca por papillas y continuar más adelante introduciendo otros alimentos en otros momentos del día. En cualquier caso durante los fines de semana puede volverse si se desea a la lactancia directa.

Lactancia y trabajo remunerado: Dudas frecuentes

¿Qué cantidad de leche materna voy a necesitar?
Al principio siempre es una incógnita ya que puede haber muchas diferencias de un niño a otro. Pasados los primeros días pronto conoceremos “la medida” de nuestro hijo.

Es recomendable:
  • Dejar al principio leche mas que suficiente.
  • Guardarla en pequeñas cantidades (50 – 100 cc)
La idea es calcular la hora en que la madre saldrá de casa y la hora en que volverá y estimar que el bebé hará aproximadamente una toma por cada 3 horas que su madre esté ausente.

La ingesta de leche extraída varía mucho de un niño a otro aunque en general se caracteriza por ser sensiblemente inferior a lo que una espera.

La experiencia nos dice que si una madre se incorpora al trabajo remunerado al finalizar el permiso maternal, su hijo de casi 4 meses probablemente tomará entre 50 y 150 cc por toma.

Así pues habrá que calcular tener unas reservas iniciales de 150 cc de leche extraída por cada 3 horas de ausencia, almacenadas de 50 en 50.

Cuando llegue el momento de darle la leche se calientan los primeros 50 y si se los toma se calientan 50 más y así sucesivamente, hasta que el bebé diga basta. El proceso se repite en cada toma.

Pronto sabremos que cantidad de leche extraída le apetece a nuestro hijo particular y ya podremos ajustar mejor la que le dejamos preparada. Es importante aclarar que, aunque algunos tomen mas, la mayoría rara vez quiere más de 100 al principio, y muchos todavía menos.

¿Fresca o congelada?

Siempre que sea posible es mejor que la leche sea fresca. Así pues, la leche que la madre se saque el lunes servirá para el martes, la del martes para el miércoles y así sucesivamente hasta el viernes. La del viernes debería congelarse al llegar a casa para que el bebé se la tome el lunes siguiente ya que no es conveniente que la leche fresca esté más de 48 Horas en el refrigerador.

Una vez sepamos con más precisión la cantidad de leche que vamos a necesitar, si la madre se extrae leche de sobra puede congelar directamente la que no vaya a utilizar y reservarla para futuras ocasiones, bien sea para salir un día a cenar y al cine o para preparar papillas de cereales más adelante.

¿Se puede mezclar leche extraída en distintas ocasiones?

La leche extraída se puede mezclar sin problemas ya sea para completar una toma antes de dársela al bebé o para completar una “medida” antes de congelarla. Siempre es conveniente ir gastando primero la leche más antigua.

Al principio, cuando la madre empieza a sacarse leche, sobretodo si lo hace en casa, es posible que le salga muy poca cantidad, así que puede ser útil guardarla en la nevera. La próxima vez que se saque leche, a lo largo del mismo día, la pone asimismo en el refrigerador y una vez fría se puede mezclar con la anterior hasta completar los 50 cc. En cuanto estén completos, o al final del día, sea cual se la cantidad, se pueden congelar.

¿No se me retirará la leche?

La producción de leche despende de la estimulación del pezón (a mas succión mas leche) por lo que es un camino de doble dirección, si la estimulación disminuye la producción bajará pero si posteriormente la estimulación aumenta la producción volverá a subir.

Es cierto que los sacaleches portátiles no son tan eficaces para estimular como un bebé, así que es fácil que la leche que una madre se saque en su ámbito laboral vaya disminuyendo paulatinamente pero el proceso es muy lento y antes de que se saque menos de la que su hijo toma probablemente ya no la necesitará porque habrá llegado el momento de ofrecer la alimentación complementaria. Además amamantar directamente los fines de semana ayuda a regenerar la producción.

En cualquier caso aunque la producción disminuya porque disminuya la demanda, bien porque la madre no se saque leche o el niño esté tomando otros alimentos, todas las madres seguirán produciendo toda la leche que necesitan. La leche no desaparece por arte de magia y aunque un niño solo mame una vez al día, su madre producirá leche para esa toma.

¿Y si la leche tiene un color extraño?

La composición de la leche varia a lo largo de la toma, al principio contiene más lactosa y otros nutrientes y su aspecto es semitransparente y ligeramente azulado pero paulatinamente la concentración de grasas aumenta y la leche se vuelve más blanca.

Esto es completamente normal y se hace muy evidente cuando se utiliza sacaleches, sobretodo si hace ya muchas horas que el niño a mamado. Si la madre llena varios recipientes es posible que el color del primer recipiente llenado tenga poco que ver con el último. Puede ser buena idea mezclar a posteriori la leche para hacer “medidas” mas equilibradas.

Por otra parte cuando la madre ingiere algunos alimentos el color de la leche puede cambiar y mas de una se ha llevado un buen susto al contemplar como le sale leche de un color verduzco varias horas después de haber comido espinacas. En la practica no tiene mayor importancia y es una buena manera de que el niño se vaya familiarizando con distintos sabores. La leche materna no es, ni mucho menos, monótona y aburrida.

¿Y si huele mal?
Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancia. Ese olor se atribuye a un cambio en la estructura de los lípidos como consecuencia de los ciclos de congelación y descongelación en el congelador-refrigerador con eliminación automática de escarcha. Aunque puede ocurrir que ocasionalmente algún niño la rechace, por lo general no es así y tampoco resulta perjudicial para el bebé.

¿Y si no quiere comer?
La mayoría de los niños aceptan mejor otros alimentos distintos al pecho de otras personas distintas a la madre por lo que es totalmente innecesario acostumbrar al bebé a tomar papillas o leche extraída antes de que la madre vuelva a su trabajo remunerado.

Además generalmente los bebés reaccionan a la ausencia de la madre aprovechando para dormir y comiendo lo mínimo imprescindible hasta que la madre regresa y después compensan cuando tienen la preciada teta a su disposición.

Es posible que se despierte por la noche para mamar y aunque pueda parecer agotador, a muchas madres les parece un buen trato: “casi ni se da cuenta de que me he ido”. A menudo deciden dormir junto a su criatura con lo que las tomas nocturnas son mucho más cómodas y el cálido contacto durante toda la noche permite compensar la obligada separación durante el día.

En cualquier caso nunca hay que obligar a comer a un niño.

Fuente: alba

jueves, 10 de febrero de 2011

Algunos mitos de la Alimentación Complementaria (Parte 3)


Las papillas alimentan mas que la leche


A muchas madres les dicen que “su leche ya no alimenta” o que “su leche es agua” y lo peor es que muchas se lo creen.
Las papillas de carne y verduras suelen tener menos calorías que la leche y las de verduras solas y las de fruta todavía menos, y aunque algunas papillas, como las de cereales, tengan bastantes calorías, tienen menos cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes que la leche materna.
El único alimento capaz de satisfacer, por sí solo, todas las necesidades de un ser humano, al menos durante una parte de su vida, es la leche materna. Un recién nacido está perfectamente alimentado durante seis meses o más sólo con leche materna; pero nadie estaría perfectamente alimentado ni en su infancia ni en ninguna época, si pasase seis meses comiendo solo carne, o sólo pan, o sólo naranjas. Lo que no significa que el pan, la carne o las naranjas “no alimenten”, sino que se han de complementar con otras cosas. Complementar, no sustituir.

Con una buena papilla para cenar, dormirá toda la noche

No se haga muchas ilusiones, muchos niños, incluso a los dos o tres años, se despiertan casi cada noche por mucho que hayan cenado.
Por mucho que se pretenda utilizar la comida para manipular el sueño de los  niños, está demostrado experimentalmente que los niños no duermen más por haber tomado papilla. Durante los primeros años los niños suelen despertarse por la noche, no sólo porque necesitan comer, sino porque nos necesitan a nosotros. Por suerte el pecho permite satisfacer las dos necesidades a la vez, y el niño vuelve a dormir rápidamente.

A partir de los 6 meses han de tomar leche de continuación

La leche de continuación es un invento comercial, sin apenas utilidad práctica. Tanto la AAP como la OMS opinan que las leches de continuación son innecesarias y recomiendan tomar la misma leche durante el primer año.
¿Para que la inventaron, entonces? Muy sencillo. La ley prohíbe, en muchos países (incluido España), hacer publicidad de la leche de inicio. Pero la mayoría, por desgracia, no prohíben la publicidad de la leche de continuación. Así que para los fabricantes es ideal disponer de dos leches con el mismo nombre, que sólo se diferencien por el numerito, de esta manera al publicitar PATATIN 2 consiguen hacer aumentar las ventas de PATATIN 1.
La principal utilidad de las leches de continuación, según la ESPGAN, es que son más baratas. Como la leche artificial es cara, las madres con menos recursos que dan el biberón pueden sentirse tentadas a incorporar antes del año la leche entera de vaca, lo que no sería muy conveniente. Una leche que, sin ser tan adaptada, saliese más barata, podría resultar útil.
¿Sin ser tan adaptada? En efecto. La leche de vaca tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna lo que es uno de sus mayores peligros ya que un bebé no puede metabolizar una cantidad tan grande de proteínas, y puede enfermar gravemente. La fabricación de la leche artificial consta de varios pasos, uno de los cuales es quitar la mayor parte de las proteínas, proceso que no es nada fácil.  Si no hay que quitarle tantas, resulta más fácil de fabricar y, por tanto, más barata. La ESPGAN parece creer que la diferencia de precio será sustancial, pero al menos en España, la diferencia para el consumidor es muy pequeña.
No es que la leche de continuación sea mejor para los bebés mayores. Es peor que la leche de inicio, porque está menos adaptada. Pero los bebés mayores tienen una mayor capacidad para metabolizarla por lo que es más fácil que la puedan tolerar.
La industria láctea intenta darle la vuelta a la tortilla y vender la leche de continuación como “enriquecida en proteínas para cubrir las necesidades en aumento de su hijo”, pero no hay que dejarse engañar. Las necesidades de proteínas de los niños no aumentan sustancialmente a medida que crecen, por lo que el exceso de proteínas en la leche de continuación no es ninguna ventaja para los bebés, sino sólo un desecho industrial.
Por supuesto los niños que toman pecho pueden seguir con el pecho pasados los 6 meses hasta que la madre y su hijo deseen.

Si no come carne no tendrá suficientes proteínas

Tal como se desprende del apartado anterior, incluso si el bebé solo tomase leche, ya tendría suficientes proteínas. Y los cereales y legumbres aportan más proteínas todavía. De hecho el exceso de proteínas suele ser uno de los inconvenientes que presentan la mayoría de las papillas caseras. Pese a que excede de los límites del presente documento adentrarse en las particularidades de la dieta vegetariana, conviene mencionar que los niños vegetarianos muestran un crecimiento similar a los no vegetarianos.


Fuente: alba

miércoles, 9 de febrero de 2011

Alimentación complementaria (Parte 2)

 

 

Recomendaciones actuales sobre alimentación complementaria

Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP)(2)
El niño está listo para empezar a tomar otros alimentos cuando:
  • Es capaz de sentarse estable sin ayuda. 
  • Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua (Hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo) 
  • Muestra interés por la comida de los adultos 
  • Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado). 
  • Los nuevos alimentos se deben incorporar de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos una semana de separación.
[...]

Recomendaciones de la OMS y UNICEF :
  • Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses (Se entiende como “6 meses” el último día del 6º mes)
  • Se pueden ofrecer otros alimentos complementarios a partir de los 6 meses, aunque si el desarrollo sigue siendo adecuado, tal vez no sea necesario dar otros alimentos hasta los siete o incluso los ocho meses. 
  • Continuar la lactancia materna, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más. 
  • Los alimentos deben ser variados 
  • El pecho debe ofrecerse antes que los otros alimentos, para mantener una buena provisión de leche en la madre 
  • Los menores de 3 años deben comer al menos 5 o 6 veces al día 
  • Añadir un poco de aceite o mantequilla a las verduras, para aumentar su valor calórico. 

¿Qué tipo de alimentos?

Todas la madres suelen recibir detalladas instrucciones de diversos profesionales sanitarios sobre cuales son “los mejores alimentos para empezar la alimentación complementaria”. El problema es que cualquier madre que hable con otra madre, ya sea la vecina en el parque, la cuñada en Lugo o aquella amiga que se fue a Salamanca, puede comprobar por sí misma que estos supuestos “mejores alimentos” simplemente no coinciden y se hacen cada vez mas extraños a medida que aumenta la distancia geográfica, no digamos si además la amiga en cuestión se ha ido a vivir a otro país. Empleando el puro sentido común pronto se hace evidente que con toda probabilidad existen tantos “mejores alimentos, cantidades y sistemas” como profesionales sanitarios hay en el mundo.
Y es que a veces nos pasa desapercibido que todas estas recomendaciones no obedecen realmente a evidencias científicas sino que responden mas bien a los hábitos culturales de una población determinada, a las preferencias personales de cada profesional de la salud en cuestión y a protocolos de incorporación de alimentos que fueron estipulados en su día y que tienden a perpetuarse por su propia inercia sin que nadie los cuestione.
Las recomendaciones de los expertos basadas realmente en la evidencia científica son mucho más generales y es importante que todas las madres las conozcan: 
No hay ninguna base científica para recomendar el ofrecimiento de un alimento antes que otro siempre que al principio se trate de alimentos sanos con poco potencial alergénico. Es indiferente empezar por la fruta, la verdura, los cereales, ... 
No hay ninguna base científica para recomendar que un alimento determinado deba darse a una hora determinada (por ejemplo, las frutas por la tarde). Cualquier alimento puede darse a cualquier hora, a comodidad de la madre. De hecho si la madre trabaja o debe ausentarse por cualquier motivo lo más cómodo es que la alimentación complementaria se de en su ausencia. 
Los alimentos pueden empezar a ofrecerse a partir de los 6 meses y siempre después del pecho o la leche extraída. Solo si la madre está ausente y no quiere extraerse la leche, los alimentos complementarios la sustituirán parcialmente.. 
Los alimentos deben ofrecerse de uno en uno, separados por al menos una semana (por ejemplo, si se decide empezar por la fruta, la primera semana se le da a probar la pera, a la semana siguiente la manzana, y así sucesivamente). 
Se debe empezar con pequeñas cantidades que irán aumentando a medida que el niño las acepte de buen grado. 
Nunca se debe obligar a comer a un niño. Las asociaciones americanas de pediatría y dietética indican que los bebés serán quienes escojan libremente los alimentos que los padres les ofrezcan .
Procurar escurrir los alimentos para no llenarle el tubo digestivo con el agua de cocción. 
No dar alimentos que suelen causar alergia (especialmente leche de vaca y derivados , fresas, frutas del bosque y cualquier otro que produzca alergia a un miembro de la familia) hasta los 12
No añadir azúcar ni sal a los alimentos. La sal que use la familia debe ser, en cualquier caso, yodada .
Puesto que la capacidad del estómago de los niños es más reducida, para que puedan obtener suficientes nutrientes de las comidas que tomen, éstas deberían ser ricas en energía y nutrientes (incluyendo micro nutrientes). Se recomienda incluir: 
  • Variedad de alimentos (después de haberlos incorporado de uno en uno separados por una semana) 
  • Alimentos ricos en energía, como aceites. Los purés deben ser tan espesos como el niño pueda tomarlos, para evitar tener que diluirlos. 
  • Frutas frescas y vegetales 
  • Alimentos ricos en hierro (legumbres, carnes, pescado....) 

¿Qué cantidad?

La mejor estrategia para determinar la cantidad  de alimentación complementaria que debe ingerir un niño es fiarse de su propio sentido del apetito.
Al principio tomará apenas alguna cucharada pero en cuanto empiece a aceptar de buen grado la alimentación complementaria irá aumentando la cantidad que ingiera.
La idea es ofrecer y, sobretodo, no obligarle jamás a comer. Cada niño tiene sus propias necesidades y sigue su propio ritmo, pretender que coma una cantidad standard determinada a una edad determinada no solo es inadecuado sino que puede ser contraproducente.

¿Cuando empezar a ofrecerlos?

Aparte de seguir las recomendaciones anteriores, el momento de empezar la alimentación complementaria puede venir determinado por las circunstancias propias de cada madre.
Las madres que tienen trabajo remunerado suelen ser víctimas de dos errores típicos:
  • Creer que hay que destetar antes de reincorporarse al trabajo remunerado. 
  • Creer que si le van a dar otros alimentos a su hijo, tiene que acostumbrarlo primero. 
La lactancia materna es compatible con el trabajo remunerado mediante diferentes técnicas, pero si no fuera posible o no se desease seguir las recomendaciones de la OMS / UNICEF y de la AAP, siempre se puede adelantar el ofrecimiento de la alimentación complementaria hasta los 4 meses. En este caso el mejor sistema es que la madre dé el pecho antes de dirigirse a su ámbito laboral y a su regreso, así como en los fines de semana y reservar otro tipo de alimentos para cuando la madre esté ausente.
Intentar acostumbrar a un niño a la alimentación complementaria antes de que la madre deba separarse de él, solo consigue avanzar el problema: podría haber conseguido cuatro meses de lactancia materna exclusiva y se ha quedado en tres meses. Y además, por término general, la criatura no se acostumbra.

¿Cómo empezar?

Los alimentos no necesariamente deben estar triturados, sino que basta que sean de consistencia blanda y puedan ser aplastados o troceados con un tenedor o por el propio niño con la lengua y el paladar (no hay que pretender que a los 6 meses y 1 día, el niño coma un plato entero de comida); en realidad, al principio, la comida es más un experimento sensorial que otra cosa y seguramente no comerá más que unas pocas cucharadas si acaso; con el tiempo irá comiendo cantidades mayores, pero mientras tanto, la leche materna sigue alimentándolo.
Los alimentos que se ofrecen pueden ser alimentos especialmente preparados para el niño o bien los mismos alimentos que toma el resto de la familia pero adaptados a la capacidad del niño; esto último es preferible siempre que los hábitos alimentarios de la familia no sean muy inadecuados para un bebé; si además el niño como a la mesa a la vez que los demás, se estará proporcionando al niño la función socializadora que tiene la comida para el resto de la familia (Ej: el día que se prepare cocido, se pueden apartar una patatas, garbanzos y pollo antes de añadir la sal, que machacados con un tenedor se pueden dar al niño). No son necesarios alimentos especiales para bebés y algunos de ellos, a parte de ser caros, llevan aditivos poco recomendables (sacarosa, aromas de vainilla, etc). Un arroz hervido es un cereal que el niño puede tomar desde los 6 meses.
La densidad energética de las comidas que se ofrecen al niño es algo a tener en cuenta. La cantidad de nutrientes contenida en las papillas preparadas por las madres es muy variable (6), en general con exceso de proteínas y con pocas calorías; la calidad de las papillas caseras mejoraría moderando la carne, añadiendo aceite y suprimiendo la sal; además en general ninguna papilla casera supera en calorías a la leche materna, lo que confirma la recomendación de dar antes el pecho que la papilla y demuestra lo carente de sentido que es adelantar la alimentación complementaria porque el niño gane poco peso.
En cuanto a los cárnicos, como se ha comentado, los niños europeos toman en general un exceso de proteínas. Como ejemplo, 50 gramos de pollo contienen suficiente proteína como para cubrir las recomendaciones de la mayoría de menores de un año…para todo el día. Es decir, cualquier otro alimento que tome el bebé supondrá un adicional aporte de proteína a su alimentación. Una ración sensata para menores de 2 años sería 20-30 g de carne al día o de 30-40 gramos de pescado al día. No es conveniente incluir dichas cantidades en más de una comida al día. Es importante recordar que, por seguridad alimentaria, conviene cocinar bien los alimentos de origen animal (huevos, pescados y cárnicos).
Es frecuente ver cómo niños amamantados acaban tomando leche artificial sin necesidad por la costumbre de mezclar los cereales en polvo con ésta; para un niño que tome biberón, es cómodo mezclar la leche artificial con los cereales, sin embargo un niño que toma pecho no necesita otra leche diferente a la de su madre, así que se le pueden preparar los cereales con agua, caldo, o incluso con leche que su madre se haya extraído, aunque esto último no es necesario si el niño toma pecho en otros momentos del día.
La costumbre de dar zumo de naranja solo o para diluir otras frutas en los primeros meses debería desterrarse. Probablemente proceda del intento de evitar el escorbuto en los niños con lactancia artificial en la primera mitad del siglo XX. Puesto que los niños amamantados no tienen este riesgo, no se benefician de esta práctica, y sí en cambio se ven sometidos a un mayor riesgo de alergia, puesto que los cítricos frecuentemente están implicados en alergias alimentarias cuando se introducen precozmente en la dieta del niño.
Es importante recordar que aunque el niño necesite a partir de una cierta edad otros alimentos distintos de la leche materna, ésta sigue siendo el alimento más nutritivo de todos cuantos pueda tomar el niño; por este motivo, la OMS recomienda que primero se ofrezca el pecho y después los otros alimentos, aunque ello suponga que el niño tome menos de otras cosas, lo que sería inadecuado es que por tomar primero otras cosas el niño deje de tomar la leche materna.

¿Y si no quiere?

No todos los niños están preparados para la alimentación complementaria al mismo tiempo. Algunos ya muestran interés por otros alimentos antes de los 6 meses, en cambio otros pueden tardar mucho mas tiempo y no aceptarlos de buen grado hasta los 7 u 8 meses e incluso hasta más tarde .[...]


Fuente: alba

martes, 8 de febrero de 2011

Alimentación complementaria (Parte 1)

Alimentación complementaria: Hace referencia a los nuevos alimentos que complementan a la leche materna, no la sustituyen.



Razones para ofrecer alimentos complementarios:



Desarrollo: Todos los niños más pronto o más tarde muestran interés por la comida de los adultos. Probar nuevos sabores y texturas se convierte en una experiencia sensorial única y en una oportunidad de aprendizaje. Las necesidades de cada niño, así como las funciones y capacidades de su cuerpo, pueden servir de referencia, no sólo para decidir el momento en que se inicia la alimentación complementaria, sino también para marcar el desarrollo de la misma. De esta manera, el niño puede participar en su alimentación de forma activa y divertida para él: ofreciéndole un plátano maduro  podrá experimentar sin que sea una imposición o una obligación, si coge guisantes o trocitos de pollo con los dedos y se los lleva a la boca, hará un buen ejercicio de coordinación.


Nutrición: Llega un momento en la vida del niño en que la leche materna no es suficiente para satisfacer todas sus necesidades nutricionales; ello no significa que la leche haya perdido sus propiedades sino que no basta. La leche debe ser el alimento fundamental, cualitativa y cuantitativamente durante el primer año de vida y sigue siendo una fuente importante de nutrientes durante el segundo año y después.


Cultura: Diferentes culturas tienen distintas costumbres en cuanto a la incorporación de la alimentación complementaria aunque no todas ellas resultan biológicamente adecuadas. En algunos países las circunstancias de la madre, como el trabajo fuera del hogar o la existencia de lugares donde no se pueda o no esté aceptado el llevar al bebé, hacen que se adelante la edad de incorporación de la alimentación complementaria. Con una buena información  es posible continuar con la lactancia, haciendo compatible el amamantar con el trabajo materno, y demorar la alimentación complementaria hasta que  biológicamente sea adecuada para el bebé.

Posibles inconvenientes de ofrecer prematuramente alimentos complementarios (1):







  • Interfiere con la alimentación al pecho en perjuicio de ésta. 
  • Carga excesiva de solutos renales e hiperosmoralidad (incapacidad del riñón de los niños pequeños para expulsar a través de la orina la ingesta excesiva de determinados nutrientes, especialmente proteínas y sodio) 
  • Puede producir alergia a determinados alimentos 
  • Conlleva un riesgo de trastornos de la regulación del apetito 
  • Puede contener constituyentes perjudiciales para lactantes pequeños 
  • Puede contener aditivos y contaminantes. 

Posibles inconvenientes de demorar en exceso la incorporación de alimentos complementarios (1):

  • Podría verse afectado el crecimiento del bebé por falta del algún nutriente o de energía. 
  • Los bebés podrían mostrar desinterés por dichos alimentos (sobre todo si aparecen después de los 10 meses de edad).
  • Podrían verse afectadas las capacidades motrices orales, como la capacidad de masticar, así como la aceptación de nuevos sabores y texturas.

Fuente:Alba
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